Bookeando

con MªÁngeles

Muertes pequeñas - Emma Flint

21/2/18

En Queens, en el mes julio de 1965, las calles arden a causa de una ola de calor. Ruth Malone, una joven madre del barrio, se levanta una mañana y descubre la puerta de la habitación de sus dos hijos pequeños abierta de par en par. Han desaparecido. 

No hay peor pesadilla para una madre, pero Ruth Malone no es como las otras. Siempre perfectamente maquillada, vestida de forma provocativa, la policía encuentra botellas vacías de alcohol por todo su apartamento… los detectives que siguen el caso hacen las suposiciones más obvias, ayudados por los cotillas y envidiosos del vecindario. 

Pete Wonicke, un periodista inexperto al cargo de cubrir su primer caso importante, no puede evitar llegar a esas mismas conclusiones. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa con Ruth, más se da cuenta de que los policías no siempre son los buenos y de que las obsesiones personales de ciertos detectives pueden estar influyendo en la investigación. Ruth Malone es fascinante, un reto y un misterio, pero ¿sería capaz de matar a sus propios hijos? Basada en hechos reales, Muertes pequeñas nos cuenta una historia de amor, moralidad y obsesión, y analiza la capacidad que tiene todo ser humano para el bien y el mal.


MIS IMPRESIONES


Los que somos muy asiduos al género negro solemos buscar lecturas que marquen la diferencia y es que inevitablemente, después de tantas novelas, muchas son más de lo mismo. La desaparición de dos niños, la inculpación de su propia madre en los hechos, una historia basada en hechos reales y esa preciosa edición, porque todo hay que decirlo, la edición es irresistible, me llevaron de cabeza a leer Muertes pequeñas. No pude hacer mejor elección.

Ruth Malone aparece ante nosotros en medio de un revoltijo de escenas que, entre el presente y el pasado,  se van alternando en su mente. Pronto tendremos la certeza de lo que ocurre y a su cabeza irán acudiendo los recuerdos como pequeños flashes: el paseo con los niños de aquella tarde, la desaparición, la incertidumbre, el interrogatorio policial, el acoso de la prensa, el dolor, el gesto acusador de los vecinos y todo lo que vino después.

Nueva York. Julio de 1965. Ruth Malone es una llamativa pelirroja, divorciada, con una vida compleja, que trabajaba como camarera y estira lo que puede las horas para sacar adelante a sus dos hijos: Frankie, de cinco años y Cindy, de cuatro. Frank, su exmarido, no está cumpliendo con la pensión alimenticia como debiera y ella no tiene tregua. Vive al límite, está agotada, se siente desbordada y, en ocasiones,  pierde los estribos con los niños.

Conforme nos adentramos en la historia comenzamos a obtener datos y a torcer el gesto pensando que quizá el hogar de los Malone no sea el más idóneo para educar a dos niños. Porque son muchas las ausencias de esta madre, porque es una mujer de vida alegre que no duda en encerrar a sus pequeños en su dormitorio para montarse una juerguecita con el primero de turno y porque en no pocas ocasiones acaba durmiendo la mona en el sofá tras haber ingerido cantidades ingentes de alcohol.

Todo se complicará la mañana del trece de julio cuando va a buscar a los niños a su habitación y la encuentra vacía. Tras las llamadas y la negación inicial, llega la certeza de lo ocurrido. El cuerpo sin vida de Cindy aparecerá en menos de veinticuatro horas; quince días después el de Frankie. La presencia policial invade su intimidad, su vida privada queda expuesta ante todos, los prejuicios empiezan a campar a sus anchas y ella se convierte en carne de cañón para todos: mujer atractiva, de vida licenciosa, que abusa del alcohol… Ruth despierta deseo y envidia a partes iguales entre hombres y mujeres.

Tan solo Wonicke un periodista novato, que atraído por la exuberancia de Ruth, la ha seguido de cerca y la ha observado atentamente, pone en duda la culpabilidad de la joven y, mientras más la analiza más convencido está de su inocencia, encaminando todos sus pasos a llegar al fondo del asunto. Pero la sombra de la duda planea entre las páginas porque el comportamiento de Ruth no es precisamente ejemplar. ¿Estará ella realmente detrás de la desaparición de los niños? 

Mientras dilucidamos si Ruth Malone es culpable o no de los hechos, Flint logra atrapar al lector con una magnífica ambientación. Es fácil sentir la opresión y enjuiciamiento popular al que está siendo sometida por ser mujer, por su aspecto físico y por sus relaciones. No olvidemos que estamos en los años sesenta, ante una sociedad americana tremendamente  tradicional y en la que el que se desmarca queda señalado.

También el mundo del periodismo juega un papel fundamental en la historia: los entresijos de un pequeño periódico, la competencia profesional, la dicotomía que surge a la hora de elegir entre contar las cosas de manera fidedigna o  dar la noticia que todos desean escuchar, la que tiene más tirón. Todos estos intereses quedan magníficamente expuestos en una novela basada en hechos reales en la que se masca la tensión desde las primera páginas y cierra con broche de oro. Al mismo tiempo la investigación policial sigue su curso; una investigación policial en unos años en que lo diferente estaba penado, todo se amañaba y la culpabilidad de un acusado se dirimía antes de llegar a los tribunales.

Aunque hay un amplio elenco de personajes en esta historia es Ruth la que brilla sobre todos los demás; una mujer decidida, provocadora, cuya apariencia y comportamiento no encaja en una sociedad en la que las apariencias lo son todo. Frente a ella, o en su defensa, Wonicke, un chaval de provincias, que necesita demostrar su valía, que necesita un futuro mejor y que, como tantos otros, ha caído bajo el embrujo de Ruth.

Muertes pequeñas es una magnífica historia basada en hechos reales que no puedo más que recomendaros. Una novela muy bien armada, mejor ambientada, con una protagonista sobresaliente y un cierre impecable. Una apasionante investigación que nos mantendrá en vilo hasta las últimas páginas en la que se abordan temas tan incómodos como los abusos de poder, los prejuicios y esa delgada línea que separa el bien del mal. 

Esta semana leo #6-2018

19/2/18

El tiempo vuela y febrero con solo tres días menos parece que cada año se nos escapa de las manos más deprisa. O será que yo quiero hacer tantas cosas y llego a tantas menos que cada vez me parece que las semanas pasan más rápido. 

Esta semana me toca reencuentro con Álvaro Arbina, un autor que llegó al panorama literario por la puerta grande con La mujer del reloj. Poco tuve que pensar cuando supe que el próximo 1 de marzo salía a la luz su nueva novela: La sinfonía del tiempo. He tenido la suerte de recibir un ejemplar por anticipado y no voy a esperar para asomarme a esta nueva historia, que tiene una sinopsis prometedora. 

En principio, quiero leer también una novelita muy corta que compré hace unos días y que tiene una pinta estupenda, No he salido de mi noche de Annie Ernaux aunque quizá los planes den un giro porque espero impaciente dos envíos que pueden alterar por completo la agenda. 


Sorteos

Os recuerdo que hay dos sorteos activos en el blog:

A donde tú vayas, iré de Victoria Dana. Bases



Primavera cruel de Luis Roso. Bases


Laky de Libros que hay que leer, Albanta de Adivina quién lee y Lunilla de El templo de la lectura vuelven a tentarnos con un sorteo + lectura conjunta. En este caso se trata de la nueva novela de Kristinn Hannah, autora de El ruiseñor y yo me animo a probar suerte. Bases.


Laky de Libros que hay que leer también tiene un sorteo de Lo que sucedió cuando me rompiste el corazón de Rocío Carmona. Bases.



Eyra del blog Cosas mías sortea un ejemplar de La mecanógrafa de Henry James. Bases


Y, vosotros, ¿qué leéis?


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